Sí, puedes ser perdonado. El Señor te espera con los brazos abiertos. La Biblia nos recuerda que, sin importar cuán grandes o pequeños sean nuestros pecados, la gracia de Dios es más poderosa que ellos. Él nos ama más de lo que nos amamos a nosotros mismos, y siempre está dispuesto a recibirnos de nuevo en sus brazos amorosos, cuando estemos listos y dispuestos a volvernos a Él con un corazón contrito. Considera la belleza del amor y el perdón de Dios, demostrados en las Escrituras:«Vengan, pues, y razonemos juntos —dice el Señor—: aunque sus pecados sean como la grana, quedarán blancos como la nieve; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como la lana» (Isaías 1:18).«El Señor es misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en amor. No siempre nos reprenderá, ni guardará para siempre su enojo. No nos castiga según nuestros pecados, ni nos paga según nuestras iniquidades. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, así de grande es su amor para con los que le temen; tan lejos como está el oriente del occidente, así de lejos aleja de nosotros nuestras transgresiones» (Salmo 103:8).Si te estás recuperando de un aborto, visita www.HealingAfter.com